domingo, 23 de septiembre de 2012

El juego de Casa Puebla



Por Alejandro C. Manjarrez
Después de ver en sendos espectaculares los rostros de quienes aspiran a convertirse en presidente municipal de Puebla, se me ocurrió pensar en la impresión que podrían llevarse automovilistas y ciudadanos que se topan con tres de los funcionarios metrosexuales que colaboran en el gobierno del estado.
La primera, la de los lectores, sería en el sentido de que Puebla vive un momento extraordinario para el periodismo. Eso de mostrar en tamaño gigante las portadas de tres revistas, no puede tener otra lectura. Dirán que ese tipo de comunicación está viviendo sus días de vino y rosas, los mejores.
La segunda, la de los poblanos que se han enterado del extraordinario empeño de Rafael Moreno Valle, mismo que consiste en acabar con, entre otros, los medios de comunicación escrita, podría girar en torno a la suposición de que el mandatario reculó para, en vez de desaparecerlos por inanición (cancelación de publicidad oficial), apoyarlos con el fin de impulsar este tipo de expresiones, incluidas aquellas que por su contenido son consideradas como parte de la prensa llamada color de rosa. Aclaro que en principio, el “apoyo” consistiría en autorizar a sus colaboradores para que se valgan de ese tipo de propaganda, digamos que personal.
La tercera, la de analistas y exegetas políticos, estaría basándose en un posible cambio radical de difusión a las actividades y aspiraciones de tipo político. Podrían señalar que gracias al efecto Peña Nieto-Televisa, el presupuesto del gobierno se aplicará al revés volteado; es decir, el mayor porcentaje a los medios de comunicación escritos y el resto a la información electrónica.
La cuarta, la de los consejeros electorales y los magistrados del Trife, se podría centrar en convocar a una reunión urgente para tomar medidas y acciones destinadas a convencer a la sociedad de que, en su caso, no aceptarán que prevalezca e incluso que se siente una especie de jurisprudencia por la repetición pública y a todo color del dicho popular aquel que reza: echa la ley hecha la trampa.
La quinta, la de los amigos de los aspirantes –que curiosamente son los mismos–, seguramente se basará en soltar a los presuntos (cada cual en su momento para que los otros dos no se enteren), que su figura es cautivadora, convincente y por ende la ganadora de las simpatías de todos los poblanos, incluidos los que viven con el Jesús en la boca.
Por último la sexta, la del equipo de la revista Réplica del que formo parte (soy su fundador), es desde luego en sentido positivo en virtud de que los actores de esta propaganda muestran su cara para que la sociedad diga lo bueno o malo que tiene guardado. Ya sabe usted: que uno es corrupto, que el otro adúltero y que el tercero pragmático; los chimes que siempre corren por las calles de la angelical Puebla, cuentos, chistes, pullas e infundios que a veces dan al periodista tela de dónde cortar. Bueno también habrá un reclamo en casa contra la decisión editorial consistente en nunca publicar en portada (con espectacular incluido) la efigie de quien aspire a cualquier candidatura, aunque sea la de gobernador.
(Esto último lo digo por si existiere alguna duda sobre el estilo periodístico y la política editorial que desde la fundación de la revista adoptamos con la intención de ganar y conservar lectores. Así lo establecimos después del sondeo que nos hizo ver que en las preferencias del público lector el tema político no es el más importante).
En fin, respetado lector: lo interesante de esta batalla por ganar las preferencias electorales, es que en Casa Puebla ya hay ganador, el mismo que será candidato del PAN y otros partidos siempre y cuando, que conste, los panistas de pura cepa manifiesten su acuerdo y firmen su compromiso.
¿Quién?
Pues nada menos que Fernando Manzanilla Prieto.
Nota: para cualquier reclamo comunicarse al siguiente correo o, si lo prefiere, enviar el comentario a mi tuiter. Serán bienvenidos y respondidos en tiempo y forma.
Tuiter: @replicaalex